lunes, 6 de abril de 2015

Película 364 # Año 12


Timbuktu
9 y 10 de Abril
Sala Avenida -Jaraíz-
21 : 00 Horas


 DIRECTOR

Abderrahmane Sissako

GUIÓN: Abderrahmane Sissako, Kessen Tall

MÚSICA: Amin Bouhafa

FOTOGRAFÍA: Sofian El Fani

REPARTO: Abel Jafri, Hichem Yacoubi, Kettly Noël, Pino Desperado, Toulou Kiki, Ibrahim Ahmed, Layla Walet Mohamed, Mehdi A.G. Mohamed, Fatoumata Diawara, Adel Mahmoud Cherif, Salem Dendou, Mamby Kamissoko, Yoro Diakité, Cheik A.G. Emakni,

GÉNERO: Drama | Hechos reales. Religión. África

DURACIÓN: 100 Min.     PAÍS: Mauritania


SINOPSIS

Año 2012, la ciudad maliense de Tombuctú ha caído en manos de extremistas religiosos. Kidane vive tranquilamente en las dunas con su esposa Satima, su hija Toya e Issam, un niño pastor de 12 años. Pero en la ciudad los habitantes padecen el régimen de terror impuesto por los yihadistas: prohibido escuchar música, reír, fumar e incluso jugar al fútbol. Las mujeres se han convertido en sombras que intentan resistir con dignidad. Cada día, unos tribunales islamistas improvisados lanzan sentencias tan absurdas como trágicas. El caos que reina en Tombuctú no parece afectar a Kidane hasta el día en que accidentalmente mata a Amadou, un pescador que ha acabado con la vida de su vaca favorita. Ahora debe enfrentarse a las leyes impuestas por los ocupantes extranjeros.


¿Quién es quién?
Para comenzar esta sección que suele hablar, por lo general, de actores y directores, nos referiremos en primer lugar a las dos nuevas etiquetas que aparecerán en nuestras entradas: Mauritania y África.

Mauritania, oficialmente República Islámica de Mauritania (Yumhuriya Islamiya Mauritaniya), es un país ubicado en el noroeste de África. Límita con el océano Atlántico al oeste, con Senegal al suroeste, con Malí al este y al sureste, con Argelia al noreste, y con el Sahara Occidental (controlado por Marruecos) al norte y noroeste. La capital y mayor ciudad del país es Nuakchot, situada en la costa del océano Atlántico. Es la primera vez que de la mano del director (Abderrahmane Sissako), llegamos a esta nación africana que es, territorialmente, el doble que España y, según datos del 2006, no llega a los cuatro millones de habitantes. Población que, según los mismos datos, tiene una edad media de 17 años y una esperanza de vida de 50 años para los hombres y 55 para las mujeres. Mauritania es un país de cultura tradicionalmente nómada y con unos altísimos niveles de analfabetismo.

Por otro lado el desconocido cine africano (su producción por cuestiones económicas, e incluso religiosas es muy escasa) ha tenido representación hasta el día de hoy en el Cineclub con notables títulos como: Moolaadé (Ousmane Sembene), Little Senegal y Días de gloria (Rachid Bouchared); bien es cierto que muy arropados por la co-producción francesa, en la que vive otro gran realizador africano, nacido en Túnez,  Abdellatif Kechiche que nos dejó dos títulos: La escurridiza o como esquivar el amor y La vida de Adèle.

Abderrahmane Sissako,Nació en Kifa, Mauritania, en octubre de 1961. Poco después, su familia emigró a Mali, el país de su padre, donde permaneció hasta 1980, cuando regresó brevemente a Mauritania antes de trasladarse a Moscú para estudiar Cine en el VGIK, el Instituto Federal Estatal de Cine, desde el año 1983 hasta 1989. Se instaló en Francia a principios de 1990. Fue miembro del jurado en el Festival de Berlín 2003 y miembro del jurado en el Festival de Cannes 2007. Otras de sus películas son: La vida en la tierra (1998), Heremakono (2002), Bamako (Mali/2006) y otra obras corales con producción rusa o francesa.


Y me parece a mi
 ¡Peligro, religiones sueltas!

Cuando el ojo cuenta lo que ve, sin filtros, sin ampliaciones, sin minoraciones; tal cual, la verdad desnuda; es cuando aparecen, a la par, el sentido común, que juzga, y el escalofrío de la autoridad monstruosa que se impone. Esto es Timbuktu: realidad elevada a la enésima potencia, injusticia y dolor palpables.

Si bien el que escribe tiene un concepto muy pobre de la religión (herramienta del poder, opio del pueblo...), está dispuesto a aceptar el hecho de que hay gentes pacíficas que se agarran a las creencias para buscar un equilibrio a sus vidas (prueba también de otras carencias), una explicación existencial o una tabla de salvación (mientras los demás se ahogan a su alrededor). El problema de estos tumorcillos benignos es que, a veces, evolucionan y se proclaman señores de la muerte, en lugar de profetas de la alegría.
La historia nos ha dado suficientes pruebas de adónde conducen los caminos dogmáticos y doctrinarios como para pedir respeto y comprensión por las creencias, mientras se sigue pidiendo la hoguera para los ateos.

En la película de Sissako aparecen los factores que nublan y entristecen la convivencia, y enrarecen la respiración: la violencia, el miedo, el autoritarismo, el oportunismo político y el odio a la diversidad.
El director mauritano, sin decir nada, solo enfocando, enarbola la bandera de la tolerancia y el sosiego; mientras corre por una tierra abrasada, buscando un oasis de acogedoras jaimas con música, amor e inocencia, que le reciba con un cartel que proclame: PROHIBIDO EL PASO A LAS PESADILLAS.
Jaht


CACAREOS

Justo cuando cumplimos la película nº 25 de esta temporada, próximo ya el final de la decimosegunda campaña, es tiempo de reflexión; máxime cuando tras unos comienzos prometedores hemos llegado en las últimas semanas a una situación penosa en lo que a asistencia se refiere. Os diré que el número de espectadores, en las últimas cinco semanas, ha rondado una media de 36 (18 por sesión); lejos, muy lejos de aquellos, entre 60 y 80, que planteábamos como mínimo objetivo.

No caben excusas, esto gusta o no gusta, se milita o no, y en función del compromiso (sí, ya sé que es una palabra muy incómoda, pero necesaria) habremos de replantearnos la decimotercera campaña de una u otra manera. Porque no estamos hablando de la muerte del Cineclub, si no de la fórmula para que siga vivo. Tras trece años de existencia (se cumplieron en Febrero) hemos valorado en muchas ocasiones los supuestos porqués de nuestra decadencia y tras sesudas deliberaciones, estudios científicos y alguna que otra paja mental, hemos llegado a la conclusión de que no tenemos ni puta idea de lo que está pasando. Suposiciones, muchas suposiciones, pero lo único claro es que el personal no está por la labor, y quienes apuestan por el individualismo y la inteligencia artificial están ganando la partida, incluso dentro de los círculos que predican otras alternativas y a las que tan solo conceden el apoyo teóríco y moral, que claramente no es suficiente.

Yo tengo bien claro que el cine sigue siendo un arma cargada de futuro y sólo necesito uno más para mantener activo el Gallinero, porque en definitiva esto va de ver una peli y hablar de ella, aunque nos quieran hacer creer otra cosa.

El Granjero

  Timbuktu fue vista por 38 espectadores.   
La nota media, según los seguidores del Gallinero, fue de:9,70

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